Language:
 

Nuestros valores

Todos los valores y principios en los que se basa la familia DOVE, asociación cristiana internacional, están fundamentados en las escrituras. (2 Ti. 3:16-17, 2 Ti. 2:15).
DOVE es un acrónimo: Declarando Declare Declaremos Victoria en Emmanuel (Dios con nosotros).
 

1. Conocer a Dios el padre a través de Su hijo Jesucristo y vivir Su palabra porque creemos que es el fundamento de la vida.

Creemos que la base de la fe cristiana es conocer a Dios a través del arrepentimiento de los pecados, recibir a Jesucristo como Señor y cultivar una relación íntima con Él para ser transformados a su imagen y semejanza. Dios nos ha declarado justos, virtuosos a través de la fe en Jesucristo. (Jn 1:12, Jn 17:3, Ro 8:29, 2Co 5:21).

2. Es esencial que todo creyente sea bautizado en el Espíritu Santo y que dependa completamente de Él.

Reconocemos que necesitamos desesperadamente de la persona y del poder del Espíritu Santo para ministrar efectivamente a nuestra generación. Las vidas cambiadas no son el producto de la sabiduría del hombre sino de la demostración del poder del Espíritu Santo modelado en la iglesia del Nuevo Testamento. (2 Co 2:2-5, Jn 15:5). Creemos que es esencial que todo creyente sea bautizado con el Espíritu Santo y que busque los dones espirituales. (2 Co 13:14, Jn 4:23-24).
Todas las decisiones deben ser tomadas escuchando al Espíritu Santo para lo cual debemos aprender a ser adoradores y la oración debe ser prioridad. La alabanza nos ayuda a enfocarnos en el Señor y nos permite escuchar Su voz más claramente. Reconocemos que nuestra lucha no es contra carne y sangre, sino contra fuerzas demoníacas. Jesucristo es nuestro Señor, nuestro Salvador, nuestro Sanador y nuestro Libertador (Ef6:12, 1 Jn 3:8).

3. La gran comisión será completada a través de la oración, el evangelismo, el discipulado y la fundación de iglesias.

Estamos comprometidos a trabajar para completar la Gran Comisión a través del ayuno y la oración, el evangelismo, el discipulado, el establecimiento de iglesias locales, nacionales e internacionales para evangelizar tanto a los judíos como a los gentiles (Mt 28:19-20, Mt 6:5-18, Hch 1:8).
Estamos llamados a apoyar a otros que compartan la misma misión a quienes consideramos compañeros de trabajo ya que las iglesias deben ser fundadas a lo largo de todo el mundo. La Gran Comisión será completada derribando potestades espirituales de oscuridad y estableciendo iglesias. (1 Co 3:6-9, Mt 11:12, 2 Co 10:3-4, Hch 14:21-23).
También estamos llamados a proclamar el evangelio a través de las artes, la palabra impresa y las comunicaciones en general, y continuaremos creyendo que Dios levantará otros ministerios para asistirnos a construir su iglesia. (1 Co 9:19-22).

4. Valoramos profundamente el pacto sagrado del matrimonio y la importancia de criar a nuestros niños en el conocimiento de Cristo.

Es nuestra creencia que el matrimonio y la familia son instituidos por Dios. Familias saludables y estables son esenciales para que la iglesia sea efectiva en completar su misión. Los padres son llamados por Dios para imitar el carácter de Cristo y a criar e instruir a sus hijos en la amorosa disciplina de nuestro Señor Cristo. (Mr 10:6-8, Ef 5:22-6:4).
El Señor está llamando a Su pueblo a caminar en el temor de Dios y a vivir de acuerdo con el estándar bíblico de santidad y pureza. Los pactos matrimoniales son ordenados por Dios y necesitan ser honrados y preservados. (Pr 16:6, Mr 10:9, 1 Ts. 4:3-8, 1 Co 6:18-20).

5. Estamos comprometidos a construir familias espirituales ejerciendo la paternidad espiritual y honrando los lazos intergeneracionales.

Creyendo que nuestro Dios está volviendo los corazones de los padres hacia sus hijos en nuestro día, nos comprometemos a una paternidad espiritual en todos los niveles de la iglesia y la vida ministerial. (Mal 4:5-6, 1 Co 4:15-17).
La participación en los grupos pequeños es fundamental para la familia DCFI. El grupo pequeño está formado por un número reducido de creyentes y/o familias que están comprometidos los unos con los otros y a evangelizar a otros. Creemos que el Señor desea establecer familias espirituales en muchos niveles, incluyendo grupos pequeños, congregaciones, movimientos apostólicos y en el Reino de Dios. (1Co 12:18, Ef 4:16).
Creemos que cada familia espiritual necesita compartir los mismos valores, visiones, metas, y un compromiso para la mutua edificación, con la necesidad de recibir continua enseñanza en estas áreas (Sal 133, 2 P 1:12-13, 2 Ti 2:2).
Estamos comprometidos a evangelizar, capacitar y enviar a la juventud como obreros colaboradores en la cosecha, para que tanto los jóvenes como los adultos trabajen juntos. (Hch 2:17, Jer 31:13).

6. La multiplicación debe extenderse a todas las esferas de la vida tanto en el reino de Dios como en el ministerio.

Se espera y se anima a que haya multiplicación en todas las esferas de la vida de la iglesia. Los grupos pequeños deberían multiplicarse en nuevos grupos pequeños y las iglesias deberían multiplicarse en nuevas iglesias. El establecimiento de iglesias debe ser una meta a largo plazo de toda congregación. (Hch 9:31, Mr 4:20).
La familia de iglesias DCFI estará constituida por familias provenientes de iglesias regionales recientes, mientras los padres apostólicos serán enviados a todas naciones del mundo. (Hch11:19-30, Hch 13-15).

7. La comunión es esencial para la edificación del Reino de Dios.

El servicio y la confianza mutua es la meta deseada en cada área de la vida de la iglesia, y creemos que el mejor lugar para aprender a confiar, para experimentar la comunión y para comenzar a servir es en el grupo pequeño. (Hch 2:42-47, Ef 4:16, Ga 5:13).
Creemos que estamos unidos primariamente por las relaciones familiares establecidas por Dios, no por mera organización, jerarquía o burocracia. (1 P 2:5).

8. Todo cristiano es un sacerdote y un ministro.

De acuerdo con las escrituras, todo cristiano es un sacerdote que debe escuchar a Dios personalmente. (Ap 1:5-6).
Todo creyente es llamado por Dios a ministrar a otros, y necesita equiparse para este trabajo con su propio hogar como centro de su ministerio. Los ministros quíntuplos son un regalo de Dios para Su iglesia y son usados por Él para equipar a cada creyente a ser un ministro efectivo para edificar al cuerpo de Cristo (1 P 4:9, Ef 4:11-12).
Necesitamos delegar constantemente nuestro trabajo de ministro a aquellos a quienes servimos, para que ellos también puedan completar el llamado de Dios para sus vidas. (Tit1:5, 1 Ti 4:12-14).

9. Todo líder debe tener un corazón de siervo para poder ejercer autoridad sobre otros

Creemos que toda esfera de liderazgo necesita incluir a un líder que sea claramente un siervo llamado por Dios y a un grupo de gente que esté llamada a unírsele apoyándolo en su trabajo. El líder ha recibido la unción y la responsabilidad de discernir la mente del Señor que es expresada a través del equipo de liderazgo. ( 2 Co 10:13-16, Nm 27:16, 1 P 5:1-4).
Los líderes están llamados a escuchar lo que Dios dice a través de aquellos a quienes sirven ya que deben ser un ejemplo como siervos, caminando en humildad, en integridad, en los frutos del Espíritu y en el temor de Dios. (Hch 6:2-6, Hch 15, Mt 20:26, Gá 5:22-23).
Creemos que Dios establece tanto supervisores apostólicos como ancianos en las iglesias asociadas para dirigir, proteger, corregir y disciplinar a la congregación. Estos líderes deben modelar las calificaciones bíblicas para el liderazgo (Hch 15, Hch 6:1-4, 1 Ti 3, Tit 1).
Aquellos que posean otros dones espirituales, incluyendo habilidades administrativas (ministerio de ayudar a otros) necesitan ser lanzados para que se cumpla la visión de Dios en cada área de la vida de la iglesia. (I Cor. 12).
Creemos que necesitamos someternos a quienes gobiernan sobre nosotros en el Señor en cada área de la iglesia, y tenerlos en alta estima en amor, para el beneficio de su trabajo. (Heb 13:17, I Ts 5:12-13).

10. Prosperidad bíblica, generosidad e integridad son esenciales para la expansión del Reino de Dios.

Prosperidad bíblica es parte del plan de Dios para completar la Gran Comisión. El principio del diezmo es parte del plan de Dios para honrar y proveer sustento para aquellos que Él ha puesto en autoridad espiritual sobre nuestras vidas. Aquellos que están sobre nosotros en el Señor son responsables por la distribución apropiada del diezmo y las ofrendas (3 Jn 2, Mt 23:23, Heb 7:4-7, Mal 3:8-11, Hch 11:29-30).
Creemos en ofrendar generosamente para apoyar ministerios, iglesias e individuos que pertenezcan o no a la familia DCFI, dándoles prioridad a los individuos. Animamos a cada creyente, a los grupos pequeños, a las congregaciones y a los ministerios a apoyar en oración y financieramente a los ministros quíntuplos y misioneros (2 Co 8:1-7, Gá 6:6, Fil 4:15-17).
Creemos que cada una de las áreas ministeriales y de la vida de la iglesia necesita ser responsable financieramente rindiendo cuentas a aquellos en autoridad para conservar un alto nivel de integridad. Líderes espirituales que reciben un salario de la iglesia no deberían asignarse sus propios sueldos. (Gá 6:5, Ro 15:14, 1 Ts 5:22, 2 Co 8:20-21).

11. El evangelio nos compele a enviar misioneros a los pueblos no evangelizados y a ayudar a aquellos incapacitados para saciar sus propias necesidades.

Jesús nos dejó el mandato de llevar el evangelio a aquellos que nunca lo han escuchado, hasta los confines de la tierra, y nuestra misión es enviar misioneros capacitados para tal propósito y para fundar iglesias. Juntos, debemos unirnos al resto del cuerpo de Cristo para llevar las buenas nuevas del evangelio a quienes nunca lo han escuchado. (Mt 24:14, Hch 1:8, Hch 13:1-4, 2 Co 10:15-16).
También estamos llamados a ayudar a los pobres y necesitados, a aquellos que están en prisión, a los huérfanos y a las viudas. Esto incluye la caridad a los pobres localmente, nacionalmente e internacionalmente. Cuando damos a los pobres tanto materialmente como espiritualmente, estamos ayudando a Jesús mismo. (Dt 14:28, 29, Dt 26: 10-12, Mt 25:31-46, Stg 1:27, Pr 19:17).

12. Estamos llamados a construir el Reino de Dios junto con todo el cuerpo de Cristo

Nuestro foco principal es en el Reino de Dios, reconociendo que nuestros grupos pequeños, nuestra iglesia local y DCFI son una parte pequeña de éste. Estamos llamados a acoplarnos a otros grupos en el cuerpo de Cristo porque deseamos lograr la unidad en Su iglesia para, juntos, evangelizar el mundo. (Mt 6:33, Ef 4:1-6, Jn 17, Sal 133).
Deseamos que el reino de Dios se establezca no solamente en la iglesia, o a través de ésta, sino en todas las áreas de la vida. Por lo tanto, estamos llamados a ministrar también en la familia, en el gobierno, en las artes, en la educación, en el mundo de los negocios, en las comunicaciones y en todas las esferas de la sociedad hasta que el mundo entero se someta al Señorío de Jesucristo y refleje los valores de Su reino. (Mt 6:10)
Creemos en utilizar y compartir los recursos humanos y materiales con los que el Señor nos ha bendecido. Esto incluye el ministro quíntuplo, las misiones, el entrenamiento de líderes y cualquier otro recurso con el que el Señor nos haya bendecido. (1 Co 12, Hch 2:44-45).
Nuestro foco principal y unificado está en Cristo, Su palabra y la Gran Comisión y creemos que no debemos distraernos por diferencias menores. (Ro 14:5).
Nos sometemos al Convenio de Lausana tomando como propios su declaración de fe y valores cristianos. Las escrituras son la luz que nos guía y el Convenio de Lausana, junto con aquellos valores y principios, nos une al resto de las iglesias para que juntas caminemos en la gracia de Dios (Mt 28:19-20, Am 3:3, 1 Co 1:10, 1 Co 15:10).